Los salvaescaleras: una solución para viajar con libertad

Uno de los principales obstáculos con los que se encuentran las personas con discapacidad y problemas de movilidad es en el momento de subir escaleras. Circular con la silla de ruedas no siempre es fácil pero cada vez más los diferentes destinos apuestan por el turismo accesible, que es en el que las instalaciones permiten un acceso total a las personas con dificultades de movilidad. En estos destinos es perfectamente posible moverse por las calles sin encontrar grandes problemas ya que cada vez cuentan con más adaptaciones y menos barreras arquitectónicas. Y en los hoteles y establecimientos de restauración o tiendas de estos destinos turísticos también es fácil gracias a los salvaescaleras que permiten superar tanto pequeños como grandes desniveles. Eso se hace también extensible a otros tipos de alojamientos como casas rurales u hostales alejados de los grandes centros turísticos.

El salvaescaleras una adaptación más que se añade a las otras que tienen los establecimientos pero que es básica para que se pueda acceder a ellos. Por ejemplo, en los hoteles, más allá de un salvaescaleras, de los que existen numerosos tipos para adaptarlos al lugar al que se instalan, también hay habitaciones con baños, duchas e incluso piscinas adaptadas a personas con discapacidad. Evidentemente también cuentan con unas puertas suficientemente anchas para que se pueda acceder a ellos con suficiente comodidad. Y en el caso de los restaurantes en los que se han suprimido barreras arquitectónicas también tienen baños preparados. Pero no todo son comercios, hoteles o restaurantes. También son cada vez más los equipamientos de acceso público como museos, centros de cultura, teatros e incluso las playas en los que se han suprimido barreras arquitectónicas para hacerlas accesibles a personas que tienen dificultades de movilidad y que necesitan desde unas muletas hasta una silla de ruedas eléctrica.

Tener estas infraestructuras en los equipamientos y darlo a conocer es muy importante, pues tanto en España como en Europa hay un gran número de personas con discapacidad que no viajan. Y no lo hacen por el temor de encontrarse con dificultades en el destino y a pesar que a veces un simple correo electrónico o una llamada puede solucionar las dudas que puedan surgir y tener claro, con suficiente antelación, si se trata de un destino e incluso de un establecimiento al que se puede ir, apostando por aquellos en los que creen que la supresión de las barreras es un auténtico compromiso con la sociedad y que hace más fácil la vida no tan solo a ellos, sino a todo el mundo. Y todo ello permite viajar con libertad a las personas con movilidad reducida.

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